Pinar de Gran Canaria entre la niebla
MALVA PSICOLOGÍA · LAS PALMAS

Apoyo psicológico para personas cuidadoras

La enfermedad y los cuidados afectan a muchas partes de la vida. Hay espacio para hablar de todo ello.

Hablemos
UN ESPACIO PARA TI

Para poder cuidar, primero hay que cuidarse.

Cuidar puede ocupar tanto espacio que, sin darnos cuenta, dejamos de preguntarnos cómo estamos nosotros. Las citas médicas, la organización de la casa, la vigilancia, las decisiones y la responsabilidad diaria pueden convertirse en una tarea constante en la que parece que nunca existe un verdadero descanso.

Resumo esta realidad con una idea sencilla: “Para poder cuidar, primero hay que cuidarse”. En mi experiencia, muchas personas cuidadoras llegan cuando el agotamiento, la sobrecarga, el aislamiento, los conflictos familiares o la sensación de haber perdido su propia vida se han vuelto difíciles de sostener.

El acompañamiento psicológico no pretende apartarte de la persona a la que cuidas ni decirte cuánto debes hacer. Busca ayudarte a reconocer tus límites, entender el impacto que los cuidados están teniendo en ti y recuperar espacios propios que permitan seguir cuidando sin desaparecer como persona en el proceso.

Hojas de salvia y helechos en luz natural
Mariposas monarca entre flores rosas y moradas de un prado en calma
SIN JUICIOS · A TU RITMO

Un lugar tranquilo donde puedes llegar tal como estás y empezar a respirar un poco más hondo.

EN CONSULTA

¿Qué podemos
trabajar en terapia?

Cada caso tiene sus matices. Estas son algunas de las situaciones que podemos abordar, siempre desde tu historia particular.

Imagen serena que acompaña este servicio
01

Sobrecarga y agotamiento

02

Culpa y exigencia

03

Pérdida de vida propia

04

Conflictos familiares

05

Límites y autocuidado

06

Pedir y aceptar ayuda

07

Duelo anticipado

DUDAS HABITUALES

Preguntas frecuentes

¿Para quién es este apoyo?

Principalmente para personas que ejercen como cuidadoras, especialmente cuando han asumido gran parte de la responsabilidad de una persona dependiente o enferma.

¿Cómo sé si estoy sobrecargado?

Cuando aparecen agotamiento constante, irritabilidad, aislamiento, ansiedad, sensación de estar solo ante los cuidados o dificultad para mantener espacios propios.

¿Qué puede generar la sobrecarga del cuidador?

La responsabilidad continuada, la falta de descanso, la necesidad de controlarlo todo, los conflictos familiares y la sensación de que la propia vida ha quedado en segundo plano.

¿Cómo puede afectarme?

Puede influir en el estado de ánimo, el descanso, las relaciones, la salud percibida y la capacidad para seguir afrontando las responsabilidades de cuidado.

¿Pedir ayuda significa que no estoy cuidando bien?

No. Reconocer el propio desgaste permite atender también las necesidades de quien cuida y puede ayudar a sostener mejor una situación prolongada.

¿Es un espacio para hablar de sentimientos difíciles?

Sí. Culpa, enfado, cansancio o deseo de tener tiempo propio pueden abordarse sin juicio dentro de un espacio profesional y confidencial.

¿Cómo se trabaja?

Se analiza cómo están afectando los cuidados, qué responsabilidades existen, qué apoyos hay disponibles y qué límites o recursos necesita la persona cuidadora.

¿Qué puedo esperar?

El objetivo puede ser reducir la sensación de desbordamiento, recuperar espacios propios y desarrollar una forma más sostenible de afrontar los cuidados.

¿Se pueden trabajar conflictos con otros familiares?

Sí, cuando esos conflictos forman parte de la sobrecarga y están afectando al bienestar de la persona cuidadora.

¿Cómo lo aborda Malva Psicología?

El apoyo a cuidadores es una de las áreas que considero especialmente importantes. Mi experiencia previa incluye atención a familias, dependencia, Alzheimer, enfermedad avanzada y cuidados paliativos.

UNA IDEA QUE ME ACOMPAÑA
“Para poder cuidar, primero hay que cuidarse. Tu bienestar también importa, y mucho.”
— Fátima Marrero