
Acompañamiento psicológico en enfermedades crónicas
La enfermedad y los cuidados afectan a muchas partes de la vida. Hay espacio para hablar de todo ello.
HablemosConvivir con una enfermedad crónica no se aprende solo.
Vivir con una enfermedad crónica significa convivir con algo que no siempre se puede dejar atrás. Controles, tratamientos, cambios de rutina, incertidumbre y decisiones que antes no formaban parte de la vida pueden empezar a ocupar un espacio importante.
El impacto no es solamente físico. Puede aparecer miedo, cansancio emocional, ansiedad, estrés o dificultad para aceptar que algunas cosas han cambiado. También la familia puede verse afectada, porque una enfermedad prolongada reorganiza roles, responsabilidades y expectativas.
El apoyo psicológico ayuda a trabajar cómo se está viviendo la enfermedad en el presente: qué preocupa, qué se ha perdido, qué puede seguir construyéndose y qué recursos pueden facilitar la adaptación. Cuento con experiencia en atención a personas con enfermedades crónicas avanzadas y he trabajado especialmente con enfermedad renal crónica, procesos oncológicos, Alzheimer y otras demencias.


Un lugar tranquilo donde puedes llegar tal como estás y empezar a respirar un poco más hondo.
¿Qué podemos
trabajar en terapia?
Cada caso tiene sus matices. Estas son algunas de las situaciones que podemos abordar, siempre desde tu historia particular.

Impacto del diagnóstico
Miedo e incertidumbre
Adaptación a tratamientos
Cambios en tu vida diaria
Familia y entorno
Duelo por la salud perdida
Calidad de vida
Preguntas frecuentes
¿Qué puede aportar la psicología ante una enfermedad crónica?
Puede ayudar a afrontar el impacto emocional, los cambios de vida, la incertidumbre y las dificultades de adaptación que pueden acompañar a una enfermedad prolongada.
¿Para quién es?
Para personas adultas con una enfermedad crónica y, cuando sea necesario, también para familiares o cuidadores afectados por la situación.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?
Cuando el diagnóstico, el tratamiento o los cambios asociados generan miedo, ansiedad, estrés, aislamiento o dificultad para continuar con la vida cotidiana.
¿Qué suele generar malestar?
La incertidumbre, los cambios en la autonomía, la convivencia con tratamientos, las limitaciones y la reorganización de la vida personal y familiar pueden tener un fuerte impacto.
¿Cómo puede afectar al día a día?
Puede influir en el estado de ánimo, las relaciones, la toma de decisiones, la percepción de futuro y la forma en que la persona se relaciona con su propio cuerpo.
¿La terapia puede curar una enfermedad crónica?
No. El trabajo psicológico no sustituye ni modifica el tratamiento médico. Su finalidad es acompañar cómo la persona afronta y vive su situación de salud.
¿Es un proceso invasivo?
No. Se trabaja desde las necesidades y preocupaciones que la persona quiera abordar, respetando sus límites y su momento.
¿Puede intervenir la familia?
Sí, cuando sea útil y exista acuerdo. Considero que el acompañamiento familiar puede facilitar la adaptación a la enfermedad y a sus cambios.
¿Qué cambios pueden trabajarse?
Una mayor comprensión del impacto emocional, mejores recursos de afrontamiento, adaptación a nuevas circunstancias y recuperación de espacios de bienestar.
¿Cómo lo aborda Malva Psicología?
El trabajo se centra en el aquí y ahora de la persona diagnosticada y puede comenzar desde el diagnóstico o desde el momento en que paciente o familia soliciten apoyo.

“Convivir con una enfermedad crónica cambia muchas cosas. Te ayudo a adaptarte sin dejar de ser tú.”— Fátima Marrero

